miércoles, 3 de diciembre de 2008

Librándose de la SGAE




Hoy es miércoles, el día D. La sala Conservas de Barcelona recibe la visita de juglares y trovadores necesitados de asesoría jurídica para burlar el archiconocido canon. Pasa todas las semanas; un abogado responde a bajo precio a las dudas del dueño de un karaoke en Las Ramblas, un bar de Chueca o una tienda de Teruel. Veinte euros por barba. “Un precio simbólico para cubrir los servicios del abogado”, dicen ellos.

¿Y quién son ellos? Se hacen llamar EXGAE, dicen ser unos 8.000 miembros y se presentan a la sociedad como “una entidad especializada en librar a los ciudadanos de los abusos de las entidades de gestión como la SGAE”. Son el azote de aquellos que pretenden aprovecharse de la incultura popular. Es más, pretenden plantar cara al paletismo.

Por ello abogan por una cultura libre basada en el copyleft o, lo que es lo mismo, apuestan por el desplome forzoso de la industria cultural: “Abogamos por la caída de un sistema cultural basado en monopolios. Creemos que el acceso a la cultura debe ser libre, no limitado por el pago. Eso garantizaría el acceso generalizado a los productos culturales”, afirma Elena Fraj, miembro de la plataforma horizontal y profesora de Arte en sus ratos libres.

“¿Qué hace alguien como usted en una entidad como ésta?”, se le pregunta. “Mi objetivo es que mis alumnos, futuros creadores, sepan que no tienen por qué dejar sus obras en manos de entidades de gestión como la SGAE”, responde ella. “¿Cuál es vuestra opinión sobre la susodicha entidad de gestión?”, le preguntamos. “Es una asociación privada que gracias a la legislación del copyright, que en parte crean ellos presionando al Gobierno con su infinito poder, abusan de los que programan la cultura, de los que la hacen y de los que la consumen”, replica Elena.

Nos cuenta algún ejemplo. Marc Sempere, cineasta, actor, músico y escritor que pertenece a la EXGAE elaboró la banda sonora de una película y la SGAE cobró a todo aquel que la utilizó posteriormente el dichoso canon sin que Sempere perteneciese a la entidad. Palabra de profesora de arte. Se supone que la razón de ser de la EXGAE es evitar estos abusos y democratizar la cultura. Para ello abogan por la modificación de ciertos preceptos legales y el cumplimiento escrupuloso de los ya establecidos. “La SGAE comete constantemente fraudes, cobra a gente que no sabe que en realidad no ha de pagar el canon, acumula muchas denuncias de este tipo y las formas que tiene de repartir los ingresos siguen resultando oscuras”, sostiene Fraj.

Lo de democratizar la cultura resulta para ellos más sencillo. Se ríen de las campañas antipiratería del ministerio descargando el e-mule en sus ordenadores. “El copyright es la herramienta más poderosa de las grandes majors. Ganan más dinero con el merchandising que con la propia película. Nosotros creemos en la cultura libre”.

-¿Y si alguien piensa que no sois más que un grupo de artistas incapaces de vender un disco, una película o un libro sin distribuirlo gratuitamente?

-Nuestra forma de ver las cosas ayuda a la gente que empieza a promocionarse gratuitamente, a venderse. A partir de ahí, se cada uno puede pensar lo que quiera. Pero lo que pretendemos ante todo es un modelo más justo; una cultura para todos.

Pakistán, y similares, son el problema

Pakistán es parte del problema
Rafael L. Bardají

Tras los atentados/ataques de Bombay, analistas y expertos antiterroristas de aquí y allá han comenzado a hablar de un mundo post-Bombay. Que lo haya o no dependerá en gran medida de cómo se gestione la situación en y con Pakistán. Hay que lograr, por imposible que parezca, que este país deje de ser parte del problema en la guerra del terrorismo y lo sea de la solución.

Según las autoridades policiales indias, hay tres claras evidencias que vinculan a Pakistán con los atentados de Bombay: una llamada desde un móvil de los terroristas a la ciudad de Karachi, una tarjeta de crédito y nueve documentos de identidad. Sea como fuere, la verdad es que es más que imaginable que tras la matanza haya elementos pakistaníes. Es difícil hablar de niveles oficiales, pero lo más seguro es que entre los implicados haya elementos de los servicios de inteligencia (ISI), actuando por su cuenta o no, así como alguna organización radicada en suelo pakistaní.

La connivencia, por decirlo de manera suave, del entramado gubernamental pakistaní con el yihadismo viene de lejos. Los servicios secretos alentaron e inspiraron a grupos islamistas a combatir por una Cachemira libre de la soberanía india, como Lashkar-e-Tayyaba, y los incitaron a que actuar también en suelo indio. Es más, para la CIA, el ISI fue decisivo en la conexión de esos grupos, en teoría independentistas, con la yihad de Ben Laden, y hay quien llega a hablar del secuestro, en 1999, del vuelo 814 de la Indian Air como de un ensayo táctico del 11-S (el avión, con 154 pasajeros a bordo, fue secuestrado en Katmandú por militantes islamistas cachemires armados por agentes del ISI; los criminales dirigieron el aparato a Kandahar, en el Afganistán de los talibanes, luego de haber planeado estrellarlo contra algún edificio emblemático indio si Nueva Delhi no accedía a negociar con ellos). Los tejemanejes pakistaníes con el terrorismo cachemir y anti-indio respondían a la lógica de la tensión con Nueva Delhi.

Por otro lado, cabe recordar que los talibanes afganos son una creación del ISI, que les procuró dinero, asesoramiento, logística y cuadros desde que nacieron hasta mediados de los 90. Islamabad pensaba que con ellos se acabaría la guerra civil que se desató en Afganistán tras la retirada de las fuerzas soviéticas, y que podría valerse de ellos para garantizarse la preeminencia estratégica en la zona.

En tercer lugar, es bien conocida la importancia del adoctrinamiento islamista en Pakistán, adoctrinamiento llevado a cabo sobre todo en las miles de escuelas coránicas o madrazas –la mayoría financiadas con dinero saudí– que hay en el país, y que han servido de caldo de cultivo a una oposición radicalizada y con capacidad para disputarle al Gobierno la autoridad en determinados temas y en amplias zonas del territorio. Pensemos, por ejemplo, en la famosa Mezquita Roja de Islamabad (asaltada por las fuerzas del orden en julio de 2007), cuyo principal mérito es el de haber servido de plataforma religiosa contra Musharraf y de foco de irradiación de la alternativa islámica al poder civil constituido.

También está la cuestión del desgobierno en determinadas regiones, sobre todo en las limítrofes con Afganistán (por cierto, la frontera común está por determinar). A raíz de la invasión soviética de Afganistán, en los años 80 el lado pakistaní sirvió de retaguardia para los mujaidines afganos; hoy sigue cumpliendo igual función, sólo que esta vez a favor de las fuerzas talibanes y en contra tanto del Gobierno electo de Kabul como de las fuerzas internacionales implicadas en la operación Libertad Duradera y en la ISAF.

El problema que se abre tras el atentado de Bombay tiene múltiples ramificaciones. Y atañe no sólo a las relaciones bilaterales entre la India y Pakistán, aunque éstas puedan ser las más visibles. Hay que tener en cuenta que en 2002 se vivió una situación parecida, que estuvo a punto de desembocar en una nueva guerra entre ambos países. Entonces se llegó a movilizar a casi un millón de soldados. Si la India se inclina por una escalada verbal e inicia algunos movimientos, como el despliegue de tropas, la movilización pakistaní estará asegurada. Así las cosas, volveríamos a un escenario altamente inestable, con dos potencias nucleares de por medio; y si Islamabad desplazara tropas hacia su frontera con la India, en un momento en que se espera que presione a los islamistas en las regiones del norte, quienes saldrían ganando serían los talibanes y Al Qaeda y quienes saldrían perdiendo serían la estabilidad y la seguridad afganas. Y nuestras tropas, allí, en misión...

En 2002, la presión americana y el claro control de Musharraf redujeron finalmente el riesgo de la escalada. Hoy, esos dos elementos de contención no están presentes: por un lado, la Administración americana vive el impasse de la transición de Bush a Obama; por el otro, el poder político en Pakistán está más disperso que nunca. Es posible que nadie, ni siquiera el Ejército, tenga la capacidad de imponer un curso de acción concreto que no sea cuestionado por alguna de las facciones rivales en liza.

¿Cómo evitar, pues, un escenario que puede llegar a ser apocalíptico? En parte hay que comenzar por reconocer los sucesivos errores que se han cometido al tratar los problemas de la zona. Pakistán ha gozado desde el 2001 de un estatuto que no le correspondía, y todo porque sus dirigentes prometían hacer más de lo que luego hacían en la guerra contra el terrorismo islamista. De estar sometido a embargo, pasó a ser beneficiario de miles de millones de dólares en concepto de ayuda militar. Esa relación especial se interpretó en aquellas tierras como una señal de apoyo a sus intereses, que chocan muy frecuentemente con los indios. Convendría tener claro de una vez por todas que Pakistán es parte del problema en el tema del yihadismo, y que sus servicios de inteligencia han trabajado y trabajan en ambos lados de la trinchera. En la cuestión del yihadismo, Pakistán es a la vez verdugo y víctima: son miles los atentados que ha sufrido en su suelo en los últimos años.

El ISI y el Ejército deben recolocarse nítidamente en la lucha contra el islamismo, y sólo deberían recibir ayuda en la medida en que esto fuera claramente verificable. En segundo lugar, toda la asistencia a Pakistán debería centrarse en una reforma profunda y radical de su peculiar sistema educativo. El objetivo prioritario de la ayuda occidental debería ser la reducción drástica del número de madrazas y el fomento de una educación digna para los afganos, con independencia de cuál sea su sexo. Igualmente, convendría equilibrar las apuestas estratégicas en la zona; dejar claro que el aliado natural de Occidente es la India, una potencia democrática –con todos sus defectos– y no un Pakistán que practica el doble juego.

Islamabad padece un grave problema económico, que no resolverá sin una fuerte ayuda de las instituciones y la comunidad internacionales. Ahora que tanto se habla de refundar el orden económico mundial, no estaría de más que se pensara cómo emplear las palancas económicas que nos quedan para encaminar a Pakistán hacia la senda adecuada.

Para empezar, lo que debería hacer ese país es dar señales de buena voluntad y abrir una investigación auténtica sobre lo sucedido en Bombay, con vistas a la captura de los instigadores de la matanza, sean quienes sean y estén donde estén. De lo contrario, el régimen de Islamabad deberá ser considerado parte del problema, no de la solución.

Por supuesto que Pakistán es parte del problema. Igual que lo son Arabia Saudí, Irán, Sudán, Siria y todos aquellos estados que amparan y fomentan la jihad. Unos están en la lista de los "malos", otros sin embargo son considerados "amigos" por USA debido a la miope visión internacional que suelen tener los americanos. Creen que es sólo el dinero y el poder más o menos terrenal lo que mueve a todo el mundo. Además de estar aún anclados en los modos de la guerra fría creyendo que siempre se puede negociar e intercambiar piezas en una especie de juego de Risk: para ti la India, para mí Pakistán.

Se quiera reconocer o no lo cierto es que estamos en guerra. Y lo único decente que se puede hacer es poner todo el empeño en ganarla.

martes, 2 de diciembre de 2008

Toca arrastrarse a pies de los que nos matan

Un profesor argelino exige al Rey que pida perdón a los musulmanes
http://www.libertaddigital.com

Un profesor argelino ha pedido al Rey la identificación y condena de quienes expulsaron a los musulmanes de Al-Andalus, según recoge ABC. También llama a regresar a Andalucía y exige un parte de los ingresos por visitas a mezquitas. Su influencia en la Universidad preocupa al Gobierno.

Tal y como publica ABC, Jammal Ben Ammar Al-Ahmar reclama desde su página web el regreso de los descendientes de los expulsados de España en el siglo XV al tiempo que exige la condena de los culpables. Autoproclamado descendiente de la dinastía de Bania Al Ahmar, exige en forma de carta al Rey Don Juan Carlos, la recuperación de dicho territorio.

No obstante, los responsables del Gobierno advierten de un elemento de preocupación adicional: Jamal Ben Ammar adoctrina a diario a estudiantes desde su cátedra de profesor en la Universidad Farahan Abbas de Sétif, en Argelia. También forma parte de las delegaciones culturales del país magrebí en el extranjero.

Uno de los pretextos habituales de Al Quaida a la hora de amenazar a nuestro país, dice ABC, es la reivindicación de Al-Andalus, además de la presencia de tropas españolas en Afganistán. Ahora, Ben Ammar insta a una "completa investigación legal e histórica de los crímenes de guerra que tuvieron lugar en Andalucía por las cruzadas papales, francesas, inglesas y europeas, cuya víctima fue nuestro miserable pobre pueblo, tras la caída de la regla islámica en Andalucía".

La carta afirma que "la injusticia infligida sobre el pueblo musulmán de Andalucía que todavía sufre la diáspora en el exilio desde el año 897, según el calendario musulmán, y 1492 después de Cristo. Dicho esto, el profesor insta al monarca español a pedir perdón "en nombre de sus antepasados" y que asuma la "responsabilidad de las consecuencias" que esto acarree.

Es por ello que el profesor considera necesario "identificar a los criminales, condenarlos retrospectivamente, mientras se identifica y compensa a las víctimas por sus calamidades y se restauran sus títulos". Una especie de investigación de Memoria Histórica a la manera de Garzón, según ABC, que tal y como dice en su carta llevaría a "emitir un decreto que permita a los inmigrantes regresar a sus hogares andaluces, garantizándoles la concesión del pleno de derecho de ciudadanía", y restaurar todas sus propiedades.

También considera necesario un "buen trato a la comunidad musulmana que vive en España y que siente que su orgullo ha sido desdeñado, tras la inspección de tribunales", algo que se debe aplicar, dice, a los sin papeles, cuyos antepasados fueron expulsados, y a las negociaciones de España con grupos internacionales políticos y religiosos (donde ABC especula con la posibilidad de que se refiera a la Alianza de Civilizaciones).

También reivindica la independencia de Ceuta y Melilla, y que se pida perdón a los musulmanes. Esto incluye que un tercio de los beneficios por las visitas a mezquitas deben ser destinados a representantes legales de Al-Andalus.

lunes, 1 de diciembre de 2008

¡Que asco!

En los USA, Obama nombra Secretaria de Estado a la Clinton y no duda en mantener al mismo Secretario de Defensa de Bush a pesar de ser republicano. Una vez pasada las elecciones dejan a un lado la lucha e intentan trabajar juntos, con mejor o peor resultado, pero buscando un mismo objetivo.

En España, lo más importante de los atentados de Bombay no han sido los muertos y heridos ni la gravedad de la situación a la que nos enfrentamos todos los que no queremos someternos a la pezuña de Alá. En España lo único que importa es sacarle partido a la sangre ajena y arañar votos para cualquier campaña electoral, da igual actual o futura. El caso es tirar mierda sobre el contrario y ponerse medallas uno mismo.

Desde el PP han intentado convertir a Esperanza Aguirre en una especie de superwoman que se salva por los pelos. Desde el PSOE le han encargado a Pepiño, ese prodigio de inteligencia y ética, que la convierta en la mala de la película vomitando sus habituales espumarajos . Se creen el ombligo del mundo y no son más que lo que todos sabemos.

Me recuerda tanto al 11-M ....

domingo, 30 de noviembre de 2008

Sólo puede haber una respuesta

La Masacre de Bombay
¿Y ahora qué? ¿Seguimos como el avestruz?

Dori Lustron

"In Memoriam de nuestros israelíes muertos y todas las víctimas de Bombay"

Siguen sumándose los muertos en Bombay. Total…que más da si son doscientos, cuatrocientos, cuatro mil. A los terroristas islámicos –no milicianos- les da lo mismo. El valor de la vida es cero.

Ya sabemos como son y como actúa esta plaga de la Humanidad. ¿Vamos a seguir escondiendo la cabeza como el avestruz? Se esconde la cabeza pero el cuerpo queda a la vista y puede ser mutilado…El miedo es legitimo ante la inseguridad. El miedo paraliza y no permite actuar.

¿Cual es la solución? Hay que actuar. La cobardía no permite buscar soluciones. La cobardía genera destrucción. Y nos están destruyendo en una guerra de desgaste insostenible. Por la benevolencia de gobiernos débiles ante el terrorismo, se fortalecen. No respetan nada. Ni niños, ni mujeres ni ancianos. No respetan la vida. Y un pueblo que ama la muerte y no respeta la vida solo provoca caos y devastación como sucedió en Bombay.

Los gobiernos occidentales son serviles al Islam por miedo. Están invadiendo el mundo y en poco tiempo nos fagocitaran a todos. Solo Israel esta preparado contra ellos y nos tildan de victimarios. El terror no conoce de humanismos…. Es una guerra contra la civilización. La barbarie ha vuelto. Nos quejamos de la Historia llena de masacres y crueldad....ellos han vuelto atrás y matan con armas modernas pensando y viviendo como hace siglos. Son sanguinarios y crueles y quieren volver al Gran Califato. No valoran sus propias vidas. ¿ Cómo van a valorar las de los demás? Nunca se vio a madres que envíen a sus hijos a la muerte y se sientan orgullosas. Ni las bestias lo hacen, ellas cuidan sus crías.

La pregunta es: ¿Que estrategia armaran los gobiernos para terminar con este flagelo? ¿ Seguirán con el "miedo a no ofenderlos" y los dejaran" hacer"?
¡¡¡Señores!!! ¡¡¡Occidente esta en peligro!!!….Hoy fue la India, ayer fueron la Torres Gemelas, Bali, Atocha, Londres, Kenya, Buenos Aires…¿Donde será mañana?
Chávez esta permitiendo la islamización de Latinoamérica. Irán les esta mandando armamento, Hisbollah también. No se callen. Empiecen a presionar para que los gobiernos actúen. ¡¡¡ Basta de miedos ¡!! Organícense y presionen. Esto debe armarse con estrategias coherentes y los gobiernos deben unirse contra el terrorismo. No es un problema regional, ni de Medio Oriente. Es un Conflicto Global. No solo es una guerra ideológica, si seguimos en estas condiciones tendremos una conflagración mundial. Y no se salvara ningún país por mas alejado que este.

La nuclearización de Irán es como darle un arma a un chico para que juegue. Hasta los mismos árabes tienen miedo al demente de Ahmadinejad. Bombay es otro eslabón más de la cadena.

Hay que empezar a actuar contra el terrorismo internacional. Toda forma de terrorismo es mala. En el Siglo XXI, y con las armas que pueden llegar a tener, el peligro es cada vez más acuciante.

Hay una profesional que hace apoyo psicológico en un Hospital de Israel y recibe a las victimas de atentados. Me decía: -"Cuando hay atentados, sacan lo peor de uno. Vemos llegar a la gente que estuvo en un atentado, heridos leves incluso, con pedazos de carne humana pegada a la ropa, con un olor repugnante, mezcla de carne quemada y pólvora...ES TERRIBLE, Uno quiere que mueran todos esos demonios....Sacan de nosotros todo lo malo que tenemos dentro, lo peor de nosotros mismos,… y nos enseñan a odiar..."

Después pasa. Tenemos un mecanismo de defensa que impide aferrarse a ello. En eso radica la diferencia. No somos como ellos, y justamente por eso, ellos pueden actuar. Se ríen de nuestro humanismo y lo aprovechan para desarrollar no solo su propaganda sino para sembrar la muerte y la destrucción.

No es con temor que lograremos vencer el terrorismo sino con inteligencia, organización y solidaridad entre los pueblos.

No puedo decir que Bombay será la última vez. Vendrán otras y otras, hasta que el mundo despierte de este letargo en el cual esta inmerso. Si no se toman decisiones, vendrán tiempos peores. Es el momento de decidir…si se quiere un mundo libre o vivir bajo el dominio del fundamentalismo islámico.


enlace permanente
Asi quedo Jabad Bombay
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http://www.es-israel.org/2008/11/fotografias-de-beit-jabad-tras-la-toma/

Aprendiendo de los mejores

Licencia para disparar... y mucho

Policías, escoltas y agentes del CNI se entrenan en una escuela israelí que enseña técnicas en lucha antiterrorista y cómo reaccionar ante un atentado

SAL EMERGUI.
Especial para EL MUNDO
PORISRAEL.ORG y DORI LUSTRON

NORTE DE ISRAEL.- Mientras carga su pistola, Antonio Bremes, oficial de la Policía Local de Sevilla, confiesa: «Llevo 23 años patrullando la calle en España y creía que lo sabía todo. Pero en dos días en este curso me he dado cuenta de que no sé nada. Aquí te enseñan a reaccionar ante cualquier circunstancia».

Norte de Israel. Varios campos de tiro se camuflan en un paisaje pastoral. A lo lejos, lujosos campos de golf. La tranquilidad se rompe con el constante sonido de las balas, los gritos de «¡enemigo!» y veloces movimientos en coche. Junto a otros ocho españoles y un mexicano, Bremes participa en un curso intensivo de la empresa israelí de seguridad Guardian Spain. Entre los alumnos hay desde un miembro de la Inteligencia española hasta un guardia del Metro de Barcelona, pasando por varios escoltas en el País Vasco y un legionario que estuvo en el sur del Líbano.

Por este mismo curso han pasado miembros del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), policías nacionales e incluso un artificiero, aunque la mayor parte del alumnado proviene del sector de escoltas privados.

Eduardo bromea mientras se dirige al campo de tiro. Nada hace pensar que se trata de un miembro de la Inteligencia española destinado a operaciones de contraespionaje y protección. «Nos dan instrumentos para mejorar nuestra protección a las personalidades ante todo tipo de atentados. ¿ETA? Son unos cobardes que actúan sólo cuando tienen claro que pueden matar y escaparse».

El director general de la empresa, Ariel Mazoz, supervisa cada ejercicio. Técnicamente, todo queda en manos de Gadi, experto en lucha antiterrorista. «Hace unos días me llamó un escolta español que estuvo cerca del coche bomba en el atentado de la Universidad de Navarra. Me agradeció el curso en el que participó hace un año y me dijo que le ayudó a reaccionar en esos momentos de incertidumbre», recuerda Mazoz.

Gadi habla menos y grita más, motivando a los discípulos españoles con un castellano casi perfecto. Sus padres son argentinos que emigraron a Israel hace varias décadas. Pero lo que cuenta aquí no es su dominio de la lengua, sino de las armas, resultado de su paso por una unidad de élite.

Mientras Gadi pide que no afloje el ritmo de disparo, Mazoz explica que, «en los entrenamientos en España, la ley sólo permite disparar 25 balas cada cuatro meses. Aquí disparan 1.500 balas en siete días». Sobre la fama de los cursos israelíes, considera que «el motivo es que desgraciadamente tenemos experiencia con el terror en todas sus formas. Los atentados empiezan evitándose en la información. Hay que buscar al enemigo. No nos podemos permitir el lujo de esperar».

El alicantino Mario Izquierdo, escolta en Sudamérica, desea crear una escuela de seguridad en España. «Si quieres llegar al más alto nivel, tienes que entrenarte con los mejores. Israelíes, estadounidenses y rusos lo son. Aprendemos técnicas que te ayudan en los momentos críticos. Además, aquí los instructores hablan español. Es fundamental porque somos un pueblo que no se caracteriza por el dominio del inglés», afirma.

Mucho más joven pero igual de motivado está Roger, un catalán de 23 años que trabaja en la seguridad del Metro de Barcelona. En pocos meses será escolta en el País Vasco. No tiene miedo. «He estado ahorrando en el último año, trabajando en tres lugares para poder pagarme este curso. Son 3.800 euros por dos semanas, pero es imposible conseguir esta formación en Barcelona. Por ejemplo, en disparos y movimientos de escolta», comenta mientras espera su turno para pegar tiros.

La primera semana del curso se centra en el perfeccionamiento de tiro, con diferentes armas y en combate cuerpo a cuerpo. «Hay que conocer al detalle cómo funcionan todas las armas, ya sean pistolas o fusiles. Muchas veces el agente se apodera de la que lleva el terrorista y debe saber usarla», comenta Mazoz.

La segunda etapa está orientada a técnicas defensivas y ofensivas, seguimiento, métodos de protección, de día y de noche. Roger confiesa que, «profesionalmente, el diploma me abre muchas puertas».

Se abren en España y aquí se rompen en un edificio abandonado, escenario de un simulacro. Cuatro francotiradores rodean la casa y otros cuatro irrumpen en busca del objetivo. Un ejercicio con fuego real. Como en el oeste, aprenden a desenfundar lo más rápido posible. «Intentamos que tarden el mismo tiempo que apuntando a una persona con el dedo. En un segundo y medio deben disparar. Los asesinatos, como por ejemplo el del primer ministro Rabin, apenas duran cuatro o cinco segundos», dicen.

Refugiado en el anonimato, un escolta que sirve en Pamplona se queja: «Todo lo que uno necesita, como un chaleco antibalas o una formación, te lo debes buscar tú mismo. En España no hay suficientes medios para hacer nuestro trabajo».

Al norte de donde entrenan está la frontera con el Líbano. En el sur de este país estaba hace unos meses un legionario miembro del dispositivo de Naciones Unidas que comenta a este diario: «Es irónico que en pocas semanas haya estado en los dos lugares. Allí patrullaba con las tropas libanesas y aquí disparando con los israelíes. Estoy en Israel porque saben instruir a agentes de seguridad. No entro en política».

No sólo los españoles disparan. Agentes de todo el mundo se cruzan en los caminos rodeados por rocas y montañas. Como el mexicano Julio Cesar Betancourt, subdirector policial estatal de Nayait. «En esta profesión hay que aprender constantemente», concluye.

El negocio de la exportación de Guardian Spain a España (incluyendo chalecos antibalas y medios técnicos) se calcula en más de dos millones de dólares. «El terrorismo en España tiene métodos diferentes, pero a fin de cuentas la cuestión es preparar al agente», dice su director, Ariel Mazoz, que vive en el puente aéreo Madrid-Tel Aviv.

La seguridad, un negocio rentable

Cinco empresas israelíes organizan cursos de instrucción para agentes de todo el mundo. Aunque son actividades privadas, el Ministerio de Defensa supervisa que los instructores no revelen secretos del manual de actuación del Tzáhal (Ejército).

Los responsables de estos cursos ganan un buen dinero, pero son migajas en comparación con los millones de dólares que reciben las compañías de asesoramiento en el exterior. Asesoría y ayuda militar, ya sea a gobiernos o instituciones. Muchos se mantienen en el anonimato. Otros menos, como Georgia, que abrió sus puertas a la industria militar israelí.

Igualmente, el ex general Israel Ziv lideró a decenas de ex soldados y agentes del Mossad que ayudaron al Gobierno colombiano en su lucha contra las Farc. «No soy un mercenario. Lo que hacemos es absolutamente legal. Firmamos contratos y, a cambio, aportamos nuestros conocimientos y ayuda», asegura.


Fuente: Elmundo.es
Reenvia: http://www.porisrael.org/

sábado, 29 de noviembre de 2008

Ajedrez mortal

AJEDREZ MORTAL
EL 21 DE NOVIEMBRE PASADO, EL "NEW YORK TIMES" PUBLICO UN EXTENSO Y DETALLADO INFORME DEL PERIODISTA ROBERT F. WORTH ACERCA DEL MOVIMIENTO JUVENIL DE "HEZBOLA" EN EL LIBANO.

Egon Friedler
La Republica. Uruguay
(PORISRAEL.ORG y DORI LUSTRON)

A los conocedores de la historia del siglo XX, la información debe darles una triste sensación de "dejà vu". Sin duda, la organización parece un calco de la Hitler-Jugend, la juventud hitleriana del régimen nazi. Escribe el periodista norteamericano: "Son adolescentes, de 17 o 18 años, pero tienen el ceño adusto de hombres adultos. Algunos tienen pequeñas barbas, otros tienen manchas en la frente resultado de inclinarse al rezar. Cada uno de ellos usa un pequeño retrato del Ayatollah Ruhollah Khomeini, el clérigo chiita que dirigió la revolución iraní, en su pecho".

"Tú eres nuestro líder", cantan los muchachos al unísono, mientras el oficial de Hezbolá les hace una invocación coránica".

La ceremonia de "graduación" tiene lugar en el valle de la Bekaa y reúne a centenares de jóvenes que integran los scouts "Mahdi", el movimiento juvenil de la organización político-militar chiita libanesa "Hezbolá", financiada y dirigida por Irán. Algunos de los jóvenes van a sumarse a lo que la organización llama la "resistencia", si bien no hay ningún ocupante contra el cual resistir, porque las tropas de Israel se retiraron del Líbano en el año 2000. Otros trabajarán en la burocracia del Partido y el resto se unirá a las bases del que ya es el grupo social más poderoso y mejor organizado en el Líbano.

La educación de los jóvenes de Hezbolá tiene un claro objetivo: eternizar el conflicto con Israel y no permitir en modo alguno que el Líbano haga la paz con su vecino del Sur. El adoctrinamiento se basa en el fortalecimiento de la religiosidad islámica y en la demonización permanente del enemigo.

El fanatismo es un buen antídoto contra el sentido común: después de todo, el Líbano no tiene ningún conflicto territorial ni de ninguna otra clase con Israel. Desde el punto de vista de los intereses nacionales del Líbano, el conflicto con Israel carece de sentido. Más aún, es contraproducente.

Pero si el conflicto no le sirve al Líbano sí le sirve y mucho a Irán. Sin él, carece de pretextos para mantener una milicia armada que de hecho tiene de rehén al país. Para un estado totalitario como Irán, que no se conforma con tener el pleno control del aparato estatal, sino que además aspira a controlar por completo la vida privada de sus ciudadanos, la lógica expansionista está unida a la idea de un enemigo implacable al que es necesario combatir y vencer. La situación del Líbano hoy tiene dramáticas semejanzas con la de la Austria de 1938, previa a la anexión al Tercer Reich. Así como Hitler había minado la soberanía de su país natal, el dinero, las armas y la influencia política de los ayatolás de Irán convirtieron al país de los cedros en un país dependiente de la estrategia expansionista de Irán. El enemigo, por amarga ironía de la historia, es el mismo: los judíos. Para Hitler eran los judíos de Europa. Para el régimen clerical-islamista de Teherán son los judíos del pequeño estado de Israel que desde su punto de vista constituyen una enorme amenaza al inmenso mundo musulmán. Obviamente, la amenaza solo existe en la fantasía de los clérigos archiconservadores y oscurantistas.

De hecho, el régimen iraní libra un ajedrez mortal por el poder en cuatro tableros políticos diferentes. El primero de ellos es el libanés-israelí.

Alimentando el conflicto con Israel en la frontera Sur, justifica su secuestro del poder en Beirut. El segundo tablero es el regional. Irán libra una dura guerra de nervios con sus vecinos sunnitas, interviene en la política de Irak y aspira a controlar a los pequeños principados petroleros. Quien consulte la prensa árabe en Internet en idioma inglés, particularmente la controlada por Egipto y Arabia Saudita, tendrá oportunidad de captar la virulencia del antagonismo de Irán con los principales árabes sunnitas. El tercer tablero es el mundo islámico. La enemistad con Israel no tiene trasfondo histórico alguno. Ambos países no tienen diferencias territoriales de ninguna clase. Pero al manipular en su beneficio al conflicto árabe-israelí y palestino-israelí, Irán se presenta en el mundo como el campeón de la causa islámica. De esta manera, el Islam chiita, tradicional minoría en el Islam, pretende adquirir la supremacía sobre su principal rival sunnita, Arabia Saudita. El cuarto tablero es el global, en el que el arma atómica es la reina del juego. Irán no solo aspira a la hegemonía regional e islámica, también aspira al dominio universal del Islam sobre los infieles. En su visión del Islam y del deber islámico de la "jihad", este es un objetivo supremo.

Los cuatro tableros están estrechamente interrelacionados. La victoria de Teherán en cualquiera de ellos puede convertirse en un factor de desestabilización mundial de consecuencias imprevisibles