martes, 30 de diciembre de 2008

Hay que quemar a los que jugaron con fuego

Andrés nos hace llegar este excelente artículo de Moshé Yanai en La Vanguardia:

¿Por qué se ataca Gaza?

Existe un gran desconcierto en el mundo sobre la última ofensiva israelí contra las instalaciones militares de Hamás en Gaza. No son pocos los que se preguntan la razón de este ataque masivo. No ocurre lo mismo en Israel. En este país democrático en donde, en contraste con lo que sucede en el otro bando, cada uno puede expresar lo que piensa, hay un consenso general: no había otro remedio. Se les había advertido una y otra vez. "Estáis jugando con fuego", se les dijo claramente. La ministra de Relaciones Exteriores incluso viajó el otro día a El Cairo para reiterar al Presidente Mubarak la gravedad de la situación creada. "Israel no puede seguir tolerando los incesantes ataques del Hamás de Gaza. Están haciendo imposible la vida de la población civil en la región adyacente a esa zona", expresó la candidata a la Presidencia del Gobierno al dirigente egipcio.

El israelí común y corriente aprueba la decisión de su Gobierno: la situación era intolerable, y se imponía obrar con mano fuerte, por muy lamentable que ello fuera. De lo contrario podría deteriorarse y no se sabe a dónde se hubiera podido llegar. Desde luego, nadie ha bailado en las calles de Tel Aviv, ni ha repartido golosinas al escuchar el elevado saldo de víctimas de esos ataques, en especial de civiles que siempre son inevitables. Ese modo de proceder es muy común en el otro lado, pero nunca ha sucedido aquí. No se dice en vano; existen pruebas feacientes de que así suele ser.

Es más, ese israelí veterano de tantas contiendas se ha sentido un tanto aliviado porque la medida ya se hacía esperar, y a la par lo ha lamentado porque hubiera preferido que el otro lado entrase en razones. Cuando impera la inmovible norma de que las disputas se resuelven por la fuerza, como bien lo han demostrado los árabes, no hay otro remedio que contestar del mismo modo. Los cínicos dicen sencillamente que esa es la ley del Medio Oriente. Parece que nadie ni nada puede convencerles de que al obrar así, saldrán perdiendo en última instancia.

Hay quienes pensarán que la reacción ha sido desmesurada. No es equitativa, podrán decir. Pero hay que tener en cuenta un pequeño detalle: es aquí donde los dirigentes de Hamás se han equivocado. Dan unos arañazos aquí y allí para retar a Israel; esperan a que este país realice un pequeño operativo a modo de represalia. Pero después de lamerse sus heridas, vuelve a las andanadas como si aquí no hubiera pasado nada. Ya son ocho años de este juego de dame y toma. Por lo general, precisamente por ser el más fuerte, la norma de Israel ha sido la contención. No responder a esas inacabables y dolorosas provocaciones. Pensamos que con la desconexión de hace un par de años, una dolorosa decisión que acongojó a todo el país y lo dividió en dos sectores, los árabes comprendieran que Israel estaba dispuesto (y todavía lo está) a concertar la paz. Nos equivocamos: la jefatura de Hamas lo interpretó como una retirada forzada, como un signo de debilidad. Y aquí reside su gran error.

Puedo afirmar con absoluta seguridad que Israel desea sinceramente concertar un acuerdo con los palestinos. Para ello está dispuesto a hacer muchas y muy penosas concesiones. Pero lo que no puede tolerar es que junto a este país haya una región en donde ni siquiera se piensa en esa posibilidad: todo lo que se dice, hace y se trama está encaminado a conseguir su desaparición. Por lo tanto, en ausencia de la menor predisposición a encontrar una solución al conflicto, y por mucho que se lamente, reciben semejante ofensiva militar.

Por Moshé Yanai
Extraido de: http://www.lavanguardia.es/lv24h/20081228/53607014123.html

No queda otra opción que quemar a los que juegan con fuego. Posiblemente no aprenderán pero se les impedirá hacer daño.

1 comentario:

dadaista dijo...

...El camino de la paz en la zona se hace imposible si mantiene el integrismo musulman la idea de borrar Israel del mapa...

Un cordial saludo, y mis deseos de un mejor 2009.