sábado, 31 de mayo de 2008

La ¿libertad? de la mujer en el islam



«Ventana, pasillo o mujer islamista»
Lex Van Drooge es un político democristiano, concejal en el ayuntamiento de Amsterdam, que regresaba hace dos semanas a Holanda después de un viaje de trabajo a Estambul.

Cuando ya estaba en el asiento que se le había asignado fue requerido para cambiarse de lugar, según supo después porque la pasajera a la que le había correspondido el asiento de al lado dijo ser musulmana practicante lo que le impedía ser tocada por un hombre que no fuera su marido o un miembro de su familia.

Van Drooge cuenta que cuando llegó al avión vio a una pasajera «cubierta con el pañuelo tradicional» en el asiento central de una fila de tres.

«Le pedí que me dejase pasar para sentarme en la ventanilla. Se levantó, me senté y me puse a leer como si nada» cuenta el concejal.

Cuando faltaba poco para despegar, se dio cuenta de que la mujer no había regresado y que por el contrario, una azafata le pedía «que aceptase ser cambiado de asiento, para lo que me ofreció un puesto en primera clase, lo que acepté, naturalmente»....


Sí señor, esto es lo que se llamada igualdad de derechos para las mujeres, libertad .... libertad para ser sumisas y acatar lo que diga su ser supremo. ¿Cómo puede una sociedad que se califica como progresista aceptar esto? no solo aceptarlo sino querer justificarlo en función del respeto a otras culturas y a la libertad religiosa.

viernes, 30 de mayo de 2008

Las grandes mentiras


En el siguiente enlace podemos ver un estudio muy completo sobre las grandes mentiras que jalonan el conflicto árabe-israelí:
http://www.honestreporting.com/a/bigLies.asp
Nombres como Al-Durah o Yenin han sido utilizados para manipular la información no solo en los países árabes sino, sobre todo, en Eurabia. Ayer mismo tuvimos una nueva ración en nuestras televisiones con el tema de la prohibición por algunos países de las bombas de "racimo". Resultaba curioso oír a los bustos parlantes, da igual de que cadena, decir aquello de "el ejercito hebreo continuará matando niños" sin que se les cayera la cara de vergüenza al omitir como los pobrecitos terroristas palestinos utilizan a sus niños como escudos humanos.

jueves, 29 de mayo de 2008

Ni quinientas mil, ni cinco millones, ni cincuenta millones....


LA FAMILIA DE MARI LUZ YA HA RECOGIDO MÁS DE 500.000 FIRMAS
Zapatero se compromete ante Cortés a tomar medidas contra la impunidad de la pederastia
El padre de la niña, que fue recibido este lunes por el líder del Ejecutivo en La Moncloa, aseguró a los periodistas tras el encuentro que éste le confirmó que el Gobierno estudia actualmente un paquete de medidas referidas a los delitos de pederastia que se darán a conocer en el mes de octubre.
Tras una reunión que se prolongó durante unas dos horas, Cortés señaló que el Gobierno "buscará medidas" que, dentro de los límites constitucionales, permitan que los casos como el del supuesto asesino de Mari Luz no se repitan. Según sus palabras, se pretende con ellas garantizar "la seguridad de los niños".
El padre de la pequeña prefirió que sea el propio Ejecutivo el que detalle en qué consistirán dichas medidas y si contemplan la reforma del Código Penal, pero adelantó que el Gobierno "trabajará" en la creación de un registro de pederastas y en el "cumplimiento íntegro de las penas", según lo comprometido por Zapatero.

Estoy seguro que ni quinientas mil, ni cinco milones ni cincuenta millones de firmas que recogieran servirían para que políticos e intelectualoides abandonen su torre de marfil y actúen de verdad y con hechos, no con palabrería vacía.
El problema es de fondo, está en la filosofía misma de nuestro sistema legal. Las penas impuestas ante cualquier delito, sea el que sea, no se conciben jamás como un castigo sino como un medio de "educar" al delincuente y convertirlo en una buena persona respetuosa de la ley.

Estoy totalmente de acuerdo y me parece la mejor forma de solucionar el problema de la delincuencia, si viviéramos en los mundos de Yupy. Aquí y ahora sería mucho más útil diferenciar entre el tipo que ocasionalmente comete un delito y no es un peligro para los demás, y aquellos delincuentes que no hacen otra cosa que delinquir. Y no digamos si nos referimos a aquellos que dañan por placer, los que buscan a gente indefensa (niños o no) para satisfacer su sed de poder y violan, torturan y matan.

Con estos no cabe reinserción. Solo cabe que el Estado los saque para siempre de las calles y los encierre lejos, muy lejos. O eso o la venganza por parte de las víctimas y sus gentes. Pienso que es más sano que sea el Estado, en nuestro nombre, el que actúe.


miércoles, 28 de mayo de 2008

Buitres



El canon digital apenas supuso el 5,5 por ciento (20,5 millones de euros) del dinero total recaudado por la SGAE en 2007 (377,2 millones). El grueso de sus ingresos deriva del amplio listado de actividades que están sujetas por ley al cobro de derechos de autor. La SGAE recauda el 4,5 por ciento de la taquilla de cada representación circense, el 10 por ciento de cada concierto (incluso si es gratuito), una cuota fija por cada baile o feria popular, al igual que una tarifa diferente en caso de que cualquier local comercial (ya sean bares, oficinas o tiendas) disponga de una radio o televisión. La cartera de los autores también se alimenta de bodas, bautizos, juguetes o sex shops, entre otros.

Decenas de actividades están gravadas por los derechos de autor en España. Prácticamente, cada lugar o momento en el que suena una canción o se visualiza una obra audiovisual supone un acto de propiedad intelectual y, por tanto, es susceptible de generar ingresos a las entidades de gestión que se encargan de su protección, tanto económica como legal.

De este modo, cualquier local o comercio de España es susceptible de sufrir la visita imprevista de un agente auditor de la SGAE u otras entidades de autor para solicitar su correspondiente cuota. Es el caso de una pequeña tienda de ropa situada en Madrid, cuya dueña recibió hace escasas fechas la visita de la SGAE. La entidad reclamó a la dueña la contratación de una licencia para poder encender la radio en su establecimiento (ver documento adjunto).

La avaricia de estos buitres no tiene límites. Comprendo que los autores tienen derecho a cobrar por sus obras. Es lógico que los locales que utilicen la música como reclamo importante para su clientela tengan que pagar, pero ¿una oficina, el kiosco de la esquina o un sex shop? a este paso no podremos ni echar un polvo tranquilos (o al menos habrá que hacerlo muy calladitos, no sea que te quieran cobrar por grititos y jadeos).

martes, 27 de mayo de 2008

La paz como refugio de sinvergüenzas


El caso Olmert: No digan que ustedes no lo sabían
No digan que ustedes no lo sabían. Ustedes lo sabían. Ustedes, mimadores de Ehud Olmert, sabían que el Primer Ministro era un nuevo rico que adquirió su fortuna durante sus años como funcionario. Ustedes, la gente que forma el círculo de protección de Olmert, en el que se incluyen importantes periodistas, sabían que el Primer Ministro es un abogado que trabaja entre las regiones más grices y más oscuras de las líneas de demarcación. Ustedes sabían que antaño, cuando él era un likudnik, evitó por muy poco ser salpicado por el asunto de las facturas falsas del Likud. Ustedes sabían que como alcalde de Jerusalem, con regularidad, permaneció en muy caras suites de hotel en lugares distantes. Ustedes sabían que, como Ministro de Comercio e Industria, sus relaciones le otorgaron dudosas prebendas. Ustedes sabían que como Ministro de Hacienda trató de vender el Banco Leumí a un amigo por medio de otro. Ustedes sabían que vendió su casa por millones a una corporación misteriosa de las Islas Vírgenes. Ustedes sabían de sus plumas, de sus cuadros, del engañoso estilo de vida que llevaba ese hombre al que ustedes miman para que permanezca como primer ministro.

No digan pues que ustedes no lo sabían. Ustedes lo sabían. No sobre la corrupción criminal, sino sobre la iniquidad pública. No sobre las ilegalidades, sino sobre las actitudes y comportamientos impropios. Ustedes no sabían de la existencia de Morris Talansky. Tampoco sabían que el Primer Ministro era sospechoso de disponer de dinero efectivo en secreto. Pero, seguramente, ustedes ya sospechaban que para Olmert los residentes de Jerusalem y los ciudadanos de Israel no cuentan. Ustedes sabían que Ehud Olmert no adora respetar ley y las formas apropiadas de un gobernante. Sabían que su mimado es un político ambicioso y desenfrenado.

No digan pues que ustedes no lo sabían. Lo sabían. Ustedes sabían que aguantaron a Olmert durante dos años lo que no aguantaron a Benjamín (Bibi) Netaniahu durante dos días. Ustedes sabían que protegían a Olmert cuando hacia exactamente las mismas cosas que ustedes condenaron en los miembros de Comité Central del Likud y de los líderes del Shas. Ustedes lo sabían y a fin de permitir y conservar el gobierno de Olmert suspendieron su juicio moral. Sabían que a fin de mimar a Olmert, dejaron de ejercer su deber profesional y cívico. Pues, como en un eclipse, bajaron sus ojos y taparon sus oídos. No quisieron reconocer lo que sabían. Permitieron que Olmert les hipnotizara. Permitieron que Olmert se convirtiera en su colega. Permitieron que Olmert les convirtiera en sus marionetas en la web, de las que tiraba de los hilos. Se convirtieron en el baluarte de Olmert. En la franja de seguridad de Olmert. Ustedes hicieron posible la era de gobierno de Olmert.

No digan pues que ustedes no lo sabían. Claro que lo sabían. Pero ustedes pensaron que la paz lo justificaba todo. Pensaron que el miedo a Bibi lo blanqueaba todo. Pensaron que la guerra contra la gran corrupción de la ocupación volvía kosher hacer la vista gorda sobre las sospechas de corrupción en asuntos como la Calle Cremieux, el Banca Leumí y el Centro de Inversión. En su búsqueda de los buenos, ustedes se enamoraron de un fraude. En el pasado, ustedes se burlaron de Uri Dan, a quién consideraron un escritorzuelo de la corte de Ariel Sharón. Pero ustedes se han convertido en figurantes de la corte de Olmert.

No digan pues que ustedes no lo sabían. Ustedes lo sabían. Hubo, después de todo, unos cuantos que les advirtieron. Pero ustedes no quisieron oír. Ustedes no quisieron que nadie lo oyera. Ustedes destruyeron al interventor estatal. Vilipendiaron al fiscal general de cuentas. Trataron con condescendencia al puñado de periodistas que permanecieron distantes y en terreno contrario. Han convertido a la paz en el refugio de un sinvergüenza y al sinvergüenza en un destructor de la paz.

La verdad se conocerá pronto. Un puñado de funcionarios decididos, un fiscal estatal valiente, y un procurador general “directo al grano” harán el trabajo. Incluso aquellos que no han comprendido hasta ahora la situación vendrán para comunicar que soportamos tiempos oscuros. Cuando ese día llegue, la pregunta se planteará: ¿Qué ha pasado aquí? Parte de la respuesta estará delante de su puerta, queridos periodistas importantes. Ustedes lo sabían y ustedes se callaron. Incluso ahora, callan.

Autor: Ari Shavit
Fuente: Haaretz - Traducción: José Antonio-Safed-Tzfat (http://noti.hebreos.net/)

En los tiempos que vivimos basta con hablar de la paz y proponerse como defensor de la misma para que todos te alaben como a un gran hombre, como si fueras un héroe. De esta forma tienes bula para meter la mano en la caja, para colocar a tus compadres, para hundir un país, para poner poner en peligro la vida de los que confiaron en él, ....
Son tiempos en los que se confunde la busqueda de la paz con la rendición preventiva, tiempos en los que se dignifica a matarifes y se les ayuda a realizar su trabajo: matar inocentes. Todo en nombre de la paz. Enriquecimiento ilícito, traición y muerte en nombre de la paz.


Solo los que deliran aceptarán que este tiparraco lleve a término su gran traición

lunes, 26 de mayo de 2008

País de .....

..... lo siento, me faltan palabras para describirlo:

sábado, 24 de mayo de 2008

Salud y Betis


Preciosa historia publicada en http://www.betisweb.com/ por recontrabetico:

La tarde de otoño caía sobre el pueblo vasco, pero todavía quedaba alguna hora de luz. Juan se sentó sobre unas ruinas que reposaban al pié de un descampado donde una veintena de niños perseguía con pasión un viejo balón.

Cerca, el puente colgante aparecía parado por una inoportuna avería. Juan tenía que esperar a que funcionase para pasar a Getxo, donde quería encontrar una nueva vida. A él siempre le había gustado el fútbol, hasta límites del apasionamiento, pero la maldita guerra le dejó una herencia de metralla en la pierna buena.

Esa guerra, de la que quería sólo recordar la tensa calma del frente del Ebro, jugando partidos interminables con un balón de cuero remendado mil veces ganado en una tregua a un equipo del bando contrario. Qué cosas. Ahora, la pierna le trae los duros recuerdos de los mordiscos de fuego de aquella granada de fabricación alemana.

Todo quedaba atrás y disfrutaba viendo jugar a los chavales del descampado. Jugaban alegres entre piedras y boquetes. Un despeje rebotó en uno de esos cascotes y botando fue a morir hasta el incómodo asiento de Juan.

Solícitos, pidieron el balón al desconocido, que olvidándose de su pierna dolorida, se puso a dar pataditas con lejana sapiencia. Uno de los chicos se acercó valiente y le preguntó si era jugador de fútbol. Juan comprendió que su aspecto actual no era el más parecido a un deportista. Contestó afirmativamente y sin darse cuenta ya tenía al grupo alrededor. Se sintió feliz de la compañía y les dijo que si querían escuchar una historia de balompié.

Los chavales, inmediatamente, hicieron un coro alrededor y lo observaban curiosos.

- Yo… - empezó - jugaba al fútbol en mi tierra.

Su acento andaluz delataba su origen al mismo tiempo que era divertido.

- Jugaba al fútbol como vosotros y decían que lo hacía muy bien. Estaba en un equipo infantil del Betis Balompié, ¿os suena...?

- Síii - dijeron a coro, pues había sido campeón en 1935 con muchos jugadores vascos.

Juan continuó...

- Éramos niños y lo que más no gustaba era ir los días de partido a ayudar a montar las porterías de un campo llamado De las Tablas Verdes. Era lo más grande, estar allí cuerpo a tierra viendo como nuestros mayores se batían en partidos increíbles, cómo corríamos buscando cualquier balón perdido. Pero en una de esas eliminatorias cainitas que tienen los sevillanos y que seguro que tendrán durante siglos, sucedió que dos jugadores paisanos vuestros, se llamaban Canda y Artola, no pudieron jugar el partido más importante de la eliminatoria porque todo un Capitán General no los dejó salir del cuartel para jugar el partido.

Los niños se quedaban extasiados escuchando a aquel forastero narrar con tanta emoción la historia mientras acariciaba el balón.

- A mí me llamó mi padre, que era tabernero cerca del campo y me dijo que el propio Presidente, Don Carlos Alarcón, le había dicho que jugaría el partido, que junto con mis pequeños compañeros defenderíamos al Betis Balompié. No veas, defender al Betis Balompié. Estábamos nerviosísimos. Y nos cayeron 22 goles.

Los niños miraban como extrañados que a pesar de contar lo de los 22 goles el orador se venía arriba, le brillaban los ojos.

- Pero os metieron un saco - dijo uno de ellos-.

- Es cierto, pero te aseguro que aquel equipo de niños como vosotros jamás será olvidado, precisamente por los béticos, porque a cada gol que nos marcaban más nos aplaudían los espectadores. Mi padre nunca estuvo más orgulloso de mí que aquel día que me enfrenté a gigantes. Todos los niños fuimos vitoreados por los béticos mientras que los de enfrente se sentían, pese a la goleada, extraños con lo que pasaba.

Los niños comprendieron la grandeza de aquel partido aunque Andalucía y Sevilla les sonaba a sitios muy calurosos y gentes de piel aceituna, como Juan, que a pesar de tocar los cuarenta años tenía cara y manos muy trabajadas por el sol.

Juan dejó caer el balón y lo cogió un chico que le daba bien... y siguieron jugando. Nuestro protagonista seguía las evoluciones del balón en los pies de los críos y veía como uno espigado tocaba bastante bien al balón. Le encantaba la visión de juego y las ganas que le echaba, cuánto le recordaba a él mismo.

El aire de la ría le llegaba salado y con ese aire llegó la noticia de que el puente había sido arreglado. Se levantó y llamó a ese chaval que tanto le gustaba...

- Eh, tú, el de la camisa de cuadros...

El chaval se acercó temeroso...

- Hijo, tienes madera de jugador, sigue así y llegarás a jugar en un grande... Mira, - y sacó una pequeña botellita de cristal de su bolsillo - en esta botella hay agua del Guadalquivir, del río con más historia del mundo, guárdala, te dará suerte...

El niño se alejó corriendo y Juan le hizo una última pregunta...

- ¿Cómo te llamas chaval...?

- Eusebio - contestó -.

- Yo me llamo Juan. Salud y Betis, Eusebio, Salud y Betis -dijo fuerte mientras cargaba sus escasas pertenencias -.

Y se alejó para nunca más verlo. Caían ya los últimos rayos de la tarde y el frío arreciaba. Eusebio salió corriendo para su casa con esa especie de espantada que dan los niños al terminar los juegos. Llevaba en la mano el regalo del forastero, corría calle arriba y al pasar frente a la Basílica de Santa María tropezó, cayendo el pequeño envase y haciéndose mil pedazos.

Con las rodillas marcadas en sangre por la dura piedra, Eusebio miró cómo en una grieta de la piedra todavía había ese agua de ese río que había escuchado en las clases de Don Pedro. Sin saber por qué, se humedeció los dedos con ese agua y se señaló la frente y las piernas...

Años más tarde... a finales de los años 50, paseaban por la calle Betis varios jugadores en las vísperas de jugar en casa del eterno rival, donde inauguraban oficialmente su campo. Dialogaban animadamente, pero Eusebio se quedó algo atrás... sacó del bolsillo de su chaqueta un pequeño tapón de corcho y lo tiró con fuerza al río mientras exclamaba SALUD Y BETIS JUAN.

Portu le preguntó si le pasaba algo y la respuesta fue una sonrisa...
¡Ayúdanos desde el Cuarto Anillo a conseguir un Betis Libre!